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LA VIDA, LA VIDA HUMANA Y LA PERSONA
Compromiso para su defensa
La vida es un proceso continuo, y la vida humana es su expresión y valor más elevado. El ser humano posee una identidad propia desde su inicio, es único e irrepetible. ¿Alguien puede dar pruebas de lo contrario? La respuesta es un no contundente. Y es que en la creación de la vida ninguna persona tiene autoría, y lo mismo sobre su final: moral ni éticamente nadie tiene facultad.
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A pesar de ello somos testigos de acciones que irrespetan la vida de quienes no pueden defenderse: los niños concebidos, las personas con discapacidad o en etapa Terminal, y los ancianos. Hay que ser claros, las poblaciones sufrirán las consecuencias por estos hechos como ya ocurre en Europa, pero también efectos inaccesibles a nuestra imaginación porque cada persona es un misterio que contiene un bien, y la negamos.
El niño por nacer tiene derechos propios, naturales y si por necesidad en nuestro país se ha tenido que crear una legislación al respecto, es por la existencia de poderes e instituciones con intereses en su manipulación, en su no-nacimiento, en negar la posibilidad de su existencia, y decididamente en su muerte. Pero no hay justificación que valide un asesinato, así de simple.
¿Por qué ser pesimistas? Tendríamos que buscar ejemplos y paradigmas para conocer el valor de la vida humana ¿Cuántos son los pobres que han superado el contexto que agobiaba a sus familias y se han hecho hombres de bien o personas de éxito? ¿Hay entre ustedes alguno? Seguro que si. ¿Cuántos de estos han favorecido la paz o el desarrollo del mundo? Por ello, toda vida es un bien y una esperanza.
La pobreza ¿no es acaso un reto para quienes viven en esa condición; y por otro lado, inspiración de muchos para la realización de proyectos y actividades solidarias, también leyes que permitan mejorar su calidad de vida? Hay que eliminar la pobreza, pero no a la persona que la sufre, ni a sus hijos o los que estén por nacer.
Muchos nacieron no con un pan bajo el brazo sino con la preocupación, temor y pobreza de sus padres, y sin embargo pudieron superarse. Hoy, bajo las intensas y millonarias campañas que desarrollan organizaciones privadas para masificar el consumo de insumos y químicos para evitar o detener un embarazo ¿a cuántos y a quiénes se les estará negando el derecho a vivir y a nacer? ¿Cuánto bien estamos negando?
El niño por nacer es sujeto de derecho según lo establecen las leyes, y es urgente la defensa de la vida humana, desde la familia (similarmente tan afectada), célula básica y verdadera escuela de valores y principios morales, éticos pero sobre todo humanos, contra la tristemente vigorosa cultura de la muerte, que encuentra posición y disposición en diversos ámbitos de la sociedad.
Esta forma terrible de violencia solapada contra los no nacidos no es nueva, pero ha tomado fuerza desde mediados del siglo XX, y actualmente despliega tácticas y presupuestos que trascienden fronteras, en el intento de globalizar su incoherente propuesta de defender derechos humanos destrozando y asesinando para ello a inocentes que de nada tienen culpa.
Los niños concebidos, sean miembros o no de familias extremadamente pobres o extremadamente ricas, son al final de cuentas esperanza de nuestras sociedades e integrantes plenos de nuestra comunidad. Son, por tanto, responsabilidad de todos. Así como las personas con alguna discapacidad o los ancianos.
Bajo pretextos sin fundamento como la sobrepoblación mundial o la escasez de alimentos, una guerra global se ha desatado contra la vida humana y el campo de batalla se ha trasladado al vientre de las madres de todo el mundo, y más precisamente a la conciencia de hombres y mujeres.
Que la defensa de la vida humana y la promoción de los pobres sea un objetivo en la agenda de prioridades desde hoy, contra este execrable crimen. Respetar la vida en su real y dignísima dimensión es respetarnos a nosotros mismos y respetar la condición humana, única e irrepetible. Pero… ¿qué hacemos?



eligelavida dijo:
22 octubre 2008 a 5:20 PM
Pienso que lo primero es concienciar a nuestro entorno. Contrarrestar la cultura de la muerte con una cultura de la Vida. Junto al terrible desprecio que hay en nuestra sociedad contra el ser humano enfermo, pobre, anciano o discapacitado, existen también ejemplos maravillosos de personas que son auténticos testigos del Evangelio de la Vida.
Os presento la web http://www.eligelavida.net
Nuestro único objetivo es la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural.
lagtos dijo:
23 octubre 2008 a 6:19 PM
Hola. Muchas gracias por tu comentario, es importante para mí. De hecho me alegra un montón, sobre todo si hay iniciativas como la que propones en la web.
Entiendo que al contrarrestar la cultura de la muerte estamos en aparente desventaja. No estamos en desventaja. Nosotros, cada uno, debemos continuar con la defensa de la vida humana, no sólo en grupos -que si es importante- sino también a nivel personal y en nuestras familias. Que todo sume a favor de la vida.
omaire dijo:
16 marzo 2009 a 4:02 PM
no me sirve, porq me gustaria mas especifico… gracias
JEFFRY MUÑOZ COYAGO dijo:
7 diciembre 2009 a 4:24 PM
1. La vida humana es siempre un bien. De hecho, es el bien más preciado que existe y es el fundamento de todos los demás bienes que un ser humano puede poseer. Además, la vida de cada persona tiene tan alto valor que no puede compararse con el valor de la vida de otros seres vivos.
2. El valor de la vida humana se puede apreciar con el uso de la razón. Por lo tanto puede ser apreciado por todos.
2. Proteger la vida humana es un deber que recae sobre todo ser humano. Se ha de tomar con responsabilidad y decisión. Es, de hecho, un deber cívico dado que la protección de la vida humana es condición irreemplazable para asegurar el bien común de todos.
3. La Iglesia tiene la obligación y el derecho de presentar su posición ante la sociedad civil. Aunque la Iglesia presenta sus posiciones sobre la moral fundamentadas en la razón, hay quienes las desestiman tan solo porque proceden de la Iglesia.