¡Bienvenida a Lima!
te recibo aunque la ciudad no sea mía
Te regalo todas sus flores
que bien están en sus jardines.
No las arranco, no
las dejo allí con su alegría.
Incluso las margaritas,
tan sencillas.
Entérate, no las necesitas
Qué crueldad es arrancar sus pétalos
por quitarle dudas a niñas engreídas
Sabes tú que yo te quiero…
que eso baste y ahora duerme,
descansa de este viaje…
a través del campo
que has hecho más bello
con tu visita.
Y en tu sueño,
tenme también en cuenta…
