labor de la prensa

Algunos cuestionamientos

Siempre me ha preocupado la labor de la prensa en general y la prensa en sí misma, específicamente como herramienta de la verdad en la sociedad que custodie los objetivos, metas y rumbos que desde el verdadero bien y el sentido común hayan sido propuestos.

Sin embargo, el noble fin del periodismo sobre informar y velar por el desarrollo y libertad de las personas como individuos, como miembros de sociedades o grupos diversos, se ha transformado -no tan de pronto- en la mezquina protección de intereses de los grupos de poder a los que pertenecen.

Agrego que en este mundo la verdad ha sido reducida a una simple opinión basada en juicios de valor errados o falsos, al relativo pensar de sujetos que han vendido su conciencia… y que más que a las libertades de expresión y prensa, la verdad sufre bajo el yugo de la libertad de empresa y del bolsillo.

“¡Libertades!” de unos pocos, de agendas impuestas por oscuros personajes y temas digitados desde las altas esferas del poder. Lamentablemente ninguno de los medios de comunicación en escena está libre de esta lacra que daña el buen ejercicio de la llamada ”…más noble de las profesiones”.

Con distinto grado de intoxicación, la producción de noticias no cesa y bajo la careta de objetividad y pluralidad se va dando una orientación determinada a los contenidos (según convenga), los mismos que posteriormente serán sujetos del ávido consumo masivo.

Esta situación no es ajena al público y a la sociedad… pero nada; y aunque los periodistas reclamen y señalen “al aire”, “en vivo y en directo” o como “primicia exclusiva” que no es así, por lo general la verdad en los medios estará teñida con el color del interés del dueño de la empresa periodística.

Ciertamente el esfuerzo exigente por la objetividad e imparcialidad y a fin de cuentas por la verdad, a la que está convocado todo buen periodista, estará siempre sujeto al temor y amenaza de una posible ruptura del vínculo laboral y al desempleo.

Frente a esto quedan dos caminos: ser astuto y valiente para mostrar siempre la verdad; o subyugarse al salario mensual y al abuso del empleador (que esperemos esté pagando a tiempo), y presentar las noticias según la “línea del medio de comunicación”. ¿Cuál es el mejor camino?: la máxima exigencia.

Es un tema complicado, pero es allí justo en donde se potencia en el verdadero periodista, aquel que busca la verdad y no le teme, y que practica el valor como virtud y la sana conciencia del sentido y el bien común.

La libertad de prensa no debe depender ni estar sometida a la libertad de empresa, eso debe cambiar. Será necesario entonces formular nuevas propuestas. ¿Existen alternativas? Yo creo que si, y ya se están dando gracias a las nuevas tecnologías. El periodismo ha cambiado, pero ese ya es otro tema.

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