Polémica sobre la VIDA en los Mass Media

La vida humana…

Vemos hoy numerosos intentos para legalizar el aborto, la experimentación con embriones humanos… y la mal llamada eutanasia… y de pronto, un día, los medios de comunicación con sus audaces reporteros que buscan “la verdad” nos anuncian un informe detallado sobre la situación y nos presentan a los protagonistas y el plato de fondo: la polémica.

Y allí están los argumentos a favor de dichas acciones, variados y de apariencia muy contundente con sus razones. Son ideas que en algún momento llegaron a nuestros oídos, ya sea por amigos, personas mayores, o en la calle… hasta quizá algún familiar cercano.

Por otro lado, los representantes de la posición en contra del aborto, la experimentación con embriones humanos… y la eutanasia, tratando de enfocar el asunto desde una óptica del respeto de la vida humana por lo que es, y en todas sus etapas sin excepción. Con argumentos un tanto dificil de ser explicados y comprendidos, ya que requieren una atención especial.

Y escuchamos los argumentos en acaloradas conversaciones a través de los medios de comunicación en el que el moderador ha tratado de “mantener una posición equilibrada” ante las posturas a favor y en contra de lo ya referido, equiparando con ello a ambas posiciones, cuando en realidad sólo una es la correcta.

Una diferencia que encuentro entre ambos grupos es que los primeros son personas dedicadas como forma de trabajo a exactamente lo que hacen en este tipo de programas, presentar y promover una cultura liberalizada en la que el respeto a la vida humana dependa de la libertad (cuando en realidad la vida es el derecho sobre el cual descansa el derecho de la libertad). Estas personas son los asalariados.

En tanto, el segundo grupo son personas comunes y corrientes que muchas veces provienen de sus hogares que viven en lo cotidiano de sus vidas, entre el trabajo y sus familias, algunas veces son profesionales de la salud y frecuentemente están vinculadas a la Iglesia Católica. Pero todos ellos con un trabajo normal de ocho horas.

Sus actividades a favor de la defensa de la vida se limitan a sus tiempos disponibles fuera del horario de trabajo y de sus familias.

Y… empieza el programa y entre informe e informe y la exposición de los pro muerte y las razones pro vida, cuadros estadísticos, exposición de investigaciones… y publicidad; entonces nos gana la hora y nos quedamos cortos… “el tema da para más pero lamentablemente es así el tiempo en la televisión” nos dirá el conductor o conductora del espacio.

Y así en nuestras casas vemos sólo lo superficial del asunto y olvidamos que en el centro de la discusión espera una vida humana entre la vida que ya tiene, y la muerte a la que probablemente será sometida si las personas y dirigentes sociales (congresistas, gobernantes, entre otros) no consideran que cada persona es un bien en sí mismo y para la sociedad, que es única e irrepetible.

Porque cada persona es un bien en sí mismo y para la sociedad, y es única e irrepetible en el universo.

Finalmente, el programa ha terminado con la frase en la que el medio de comunicación o el comunicador manifiesta no solidarizarse ni con una ni otra postura y que sólo han cumplido con presentar a través de su programa la polémica, para que los televidentes tomen posición con respecto a ellas y saquen sus propias conclusiones.

Y en juego siempre quedará una vida humana. Es tiempo y siempre ha sido y será tiempo de proteger la vida en todas sus etapas, de evitar la experimentación con embriones y respetar la vida de las personas más indefensas hasta su fin natural que es la muerte.

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