Si hay una característica que la distingue es su silente cercanía… y cuando es necesario, sus palabras que devuelven esperanza a la vida.
Pasan los días y los años y el tiempo como acostumbra discurrir, pero ella siempre está allí con su silencio activo y eficaz compañía.
¡Qué…! ¿No lo sabías?
Es comprensible. Pero créelo ella siempre está allí porque es madre, una mamá de verdad. Mamá de la Verdad… aún cuando no lo quieras saber.
La llaman Estrella de la Mañana, pues la identifican con aquella primera estrella que aparece en el cielo cuando ya está anocheciendo.
Estrella que es también figura de la dócil unión a la luz total, cuando el astro sol se asoma por el horizonte en las primeras horas del día.
Es ella la que permanece en vela, cuidando a quien ingresa en las horas más oscuras. Ella va fiel, portando la luz de la esperanza.
Es ella quien como esa estrella guía a sus hijos a un encuentro más pleno con el Sol de Justicia, su Hijo, y se hace ejemplo para nosotros.
Por eso es tan cierta esa frase: “Por Cristo a María, y por María más plenamente al Señor Jesús”.
Madre hermosa, acoges a todos en tu cálida sonrisa inundándolo todo de gracia, para preparar los corazones que acogerán al Señor Jesús.
Recemos el Rosario.
Ella siempre está allí repitiendo: “No estoy yo aquí que soy tu madre”.

M dijo:
5, Febrero 2009 a 7:25 PM
lo creo..siempre esta …sobre todo en tus momentos de mayor debilidad!!