A minutos del lunes…
La ansiedad es brutal… ¡el lunes ya tan pronto!. Hace algún tiempo fue tanta la angustia previa a este día, que la experimentaba desde el mismo viernes. Ciertamente, una salvajada de mi parte.
Pero de un tiempo a esta parte he retomado las riendas de estas sensaciones tan dignas del psiquiatra… le he tomado cariño a mi trabajo y sobre todo he conocido a personas buenas y amigos.
Entonces los lunes ya no son tan pesados. Ya no es un día con vida propia que me “cogotea” y me quita la alegría de ser quien soy. El lunes es ahora un día de encuentro y de bellas conversaciones.
Claro que también he conocido a seres extraños, pero como siempre digo: todos son “buena gente”. Así que no me hago problemas por ellos o por ellas… Total, vida sólo hay una y ¡qué bueno!
En suma, mi tiempo en este lugar ha sido provechoso. Nunca lo imaginé. Y bueno, siempre hay un fin y creo que está cercano, más no me preocupa. Como dijo una pandillero, superaremos los límites.
Preparándome estoy para ello. Siempre con esperanza valoro el tiempo, mis acciones, y hasta ya he establecido un plan a seguir; lo que incluye el descartar todo lo que no me permite ser libre…
Obviamente se que mis palabras son eso: viento, lenguaje, letras que componen palabras y palabras que descifran el pensamiento, los sentimientos y los anhelos. Así que todo será probado en la acción.
Motivos:
Mi vocación y felicidad… mi santidad, el trabajo, la chica que canta y me sonríe… -es linda, ¿será ella?- y finalmente la vida misma, pues hay que vivirla con la plenitud y amplitud de los anhelos.
Chau miedos, y… ¡hola lunes!
Si estoy loco, avísame
5, Mayo 2008 a las 4:19 pm
buena reflexion, esto me ayudo hoy!
5, Mayo 2008 a las 9:30 pm
Tenemos que buscar lo bueno de las personas, aunque muchas veces nos tomara mucho tiempo encontrarlo, siempre esta ahi
Y con respecto a los lunes, felicitaciones!!!
7, Mayo 2008 a las 10:28 pm
Carolina, me alegra haber podido ayudar… ese día.
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Caro… es cierto lo que dices, lo bueno de las personas siempre está allí. Nunca se pierde ni cambia. Conservar la esperanza en las personas es un don especial. Qué bueno que lo tengas… y gracias por las felicitaciones.