¡Higiene por favor!

La lectura es el menos malo de todos los vicios… de hecho de tan bueno que es ejercitarse en ese noble ocio, la buena lectura se convierte en una virtud extraordinaria. Pero hay que saber qué leer y sobre todo saber cómo leer… porque eso de pasar cada página con los dedos humedos de saliva es ciertamente, una verdadera cochinada.

Y no sólo los que leen obras literarias hacen esto. He visto a muchos pasar las hojas de un cuaderno… de alguna libreta de apuntes, o simplemente de papeles sueltos. Ya sería el colmo que hasta las cajeras de bancos cometan semejante atrocidad al contar los billetes, felizmente no lo he visto.

Incluso he sido testigo de como algunos cobradores de pasajes en los vehículos de transporte público que, haciendo equilibrio para no caer, se mojan los dedos con la ayuda de su lengua para separar los boletos y así -húmedos de saliva- mientras gritan: “!suben, suben¡”, o “!bajan, bajan!”, los entregan a distraidos pasajeros que cogen el pequeño comprobante sin mayor preocupación.

Así que un poco de conciencia sobre lo que se hace, e higiene… ¡por favor!

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