Cuestión principios o de caprichos

Entender la defensa de la vida humana es cada vez más complicado… ello debido a que han surgido potentes argumentos a favor del aborto, la eutanasia y otras pestes. Potencia que se sustenta, no en la razón, sino en lo económico… en el lucro y en la manipulación del lenguaje. ¿De qué trata todo esto?

Precisamente ambos recursos se utilizan como herramientas para “conmover” a muchos y manipular opiniones a favor de la Cultura de la Muerte… y muchos los utilizan de pretexto para justificar una opción liberal en sus vidas.

Es también común hoy en día ver cómo se manipulan los términos compasión y misericordia como motivos para el asesinato o suicidio asistido, frente a lo que dicta una recta conciencia y una recta utilización del lenguaje.

Definitivamente la defensa de la vida es una cuestión de principios… la posición pro muerte es una cuestión de… caprichos.

En todos los casos, no cabe duda que para los grupos interesados es el enriquecimiento a costa principalmente de los menos favorecidos, lo que persiguen. Para ello integran a su lista de argumentos “nuevos derechos humanos”. Aunque ya el Papa Benedicto XVI, en su reciente visita a los Estados Unidos, se ha referido claramente a este tema.

Por otro lado, diversas investigaciones -que por lo general no son tomadas en cuenta por los medios masivos de información- lo han confirmado… entre ellos por ejemplo, la excelente web www.tercerefecto.com o el boletín del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute).

Conclusión

Se que no hay mayor don que la vida humana porque siempre hay una razón para cada una; y que la existencia misma es más importante que la condición en que la vida se desarrolle, porque siempre -a no ser que exista una patología- el ser humano aspirará a mejores y mayores cosas.

La vida humana debe protegerse en todas sus etapas y ciclos, desde la concepción-fecundación en el acto de amor de los esposos, hasta la muerte natural. ¡Defendamos la vida humana!

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