Mi abuelo

Mi abuelo tiene 90 años y le encanta leer el periódico todos los días, todas las secciones, todas las páginas, todos los artículos y todas las notas. Una costumbre que poco a poco lo ha ido ocupando todas las horas del día… de su día.

Se levanta al promediar el mediodía (yo lo dejo durmiendo porque me voy a trabajar antes de las ocho de la mañana) casi para almorzar… al poco tiempo ya tiene el periódico cerca. Sin embargo, su fuerza soprende… no deja de hacer cosas.

Él mismo se sirve el desayuno y terminado este, lava los utensilios, los guarda en su sitio, trapea el piso, organiza las cosas en la cocina y finalmente, acoge el diario en sus manos y página tras página consume cada letra con singular pasión.

Mi abuelo está casi sordo. Para hablarle hay que subir la voz y peor si es por teléfono; literalmente hay que gritar como para que escuche alguien que está a 100 metros de distancia. Mi abuelo se ríe. El asiente con la cabeza cuando le hago señas de su casi sordera… y sonríe.

Muchos de sus cabellos lacios son blancos, pero no ha perdido de todo el tono negro de sus años de juventud. Ahora ya viejo, se cansa rápido cuando lo llevo a caminar bajo el sol de la mañana. El va siempre con una sección del periódico y su gorrita para el sol.

Recuerdo que hace como 25 años me pidió la bicicleta… pero apenas subió y dar las primeras pedaleadas, cayó. Se levantó él solo muy rápido. Sin queja y sonriente pero evidentemente adolorido, se fue caminando hacia la casa. Siempre fue así, nunca se quejó.

Siempre hemos vivido juntos. Recuerdo también que salía temprano hacia el trabajo y que llegaba por la tarde, casi al anochecer. Se sentaba a la mesa con una taza de café hirviente sin importar la temporada, siempre con el periódico en sus manos, extendido y dispuesto a la lectura.

Siempre lo he visto rezar antes de dormir y al despertar hacer la señal de la cruz… es muy devoto de la Virgen de Cocharcas, cuya fecha de fiesta es el 8 de diciembre. El año pasado lo acompañé y ví su cariño por Santa María en la advocación más conocida de su Huancayo querido.

Mi abuelo ama a su esposa, y ella a él, lo se. Siempre se preocupan por atenderse mutuamente. Él le alcanza todo lo que ella pide desde el otro lado del sillón en dónde pasan la mayor parte del día… él leyendo y ella viendo la televisión, recordando su juventud, o contándole sus historias.

… también que son más de 60 años de Matrimonio los que llevan juntos!

1 comentario

  1. Anónimo dijo:

    6, Febrero 2009 a 1:22 PM

    Que complicidad!!..para amarse sin medida…como medida del amar…


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