¡Ánimo!

¿Por qué no creerle?
Pedro le pide a Cristo que lo llame, y Cristo lo llama. Pedro empieza a creer y cree, camina… pero aún dando pasos en sobre las aguas en medio del mar, tiene miedo y la desconfianza se convierte en un peso…

Hundiéndose en las aguas inquietas, Pedro pide ayuda al Señor otra vez… y el Señor lo reprende: “¡hombre de poca fe!” pero no deja de ayudarlo; sabe quizá que Pedro no podrá volver a caminar sobre las aguas por sí sólo y y le tiende la mano inmediatamente: “al punto”.

¿Por qué no creerle?
¿Qué es lo no me permite hacerlo? Hay acaso algo que yo considere mayor o más grande que el propio Señor Jesús. ¿Amo a Dios sobre todas las cosas? 
¿Cuándo daré mis primeros pasos sobre lo imposible?
 
Cuando haya remado mar adentro. Cuando yo ame al Señor con todo mi corazón, con toda mi alma -con toda mi mente- y con todas mis fuerzas.
Dice el Señor: “… soy Yo. No temais”
¿Qué espero?
¿Qué esperas?
“¡Ánimo!”, dice el Señor.

Una respuesta para “¡Ánimo!”

  1. Anónimo Dice:

    Es la misericordia infinita de Dios, que ve nuestro corazon y sale a nuestro encuentro, que nos anima y con su amor infinito va iluminando…
    Es una lucha cada dia, por responder, por creerle por coger su mano!, es para nosotros una bendicion de que El sea el camino la verdad y la vida…
    Nos encomendamos a aquel pastor que nos pidio ser felice;s, para poder llevar una vida tan llena del amor de Dios como la que el llevo…

Escribe un comentario