La luna como ícono

La luna, satélite natural que orbita alrededor de nuestro planeta, nos acompaña con luz en las horas más oscuras.
La luna, disco plateado que generalmente vemos por las noches, tiene especial influencia sobre las mareas del mar.
La luna nos refleja la luz y potencia del sol, que no cesa de iluminar nuestro espacio con el calor preciso para sostener la vida.
Para mí, la luna es ícono que me recuerda a Santa María, Madre de Cristo; Cristo es el Sol que no conoce ocaso.
En las horas más oscuras de mi vida, la Madre de Dios ha estado siempre allí iluminando mi camino y mis pasos.
Con su presencia, la Inmaculada me ha remitido siempre al Señor Jesús; y cual luna llena, vela por mí en mis noches.
Santa María, silente y hermosa Madre también mía, es sustento y consuelo, fortaleza invencible en horas terribles.
Ella es la que pisa la cabeza a la serpiente porque porta en sí misma a Quien venció a la muerte y reina glorioso.

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