De vuelta a la China…

… en Lima

Una mirada, la sorpresa… la alegría… y la explosión de un abrazo tantos años contenido… así la encontré… sonriente como hace años…

Luego… de arranque, las preguntas… caminando por la Av. Diagonal hacia la “Calle de la Pizzas”… el ¿cómo estás? (que me cuesta tanto responder y repetido incesantemente por ella…) ¿cómo está tu familia, tu mamá, tus sobrinos, tu hermana…? respuestas y preguntas que intercalábamos. ¿Cómo está tu papá, cómo tus hijos… ¿Cómo estás tú?

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡…Años…!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Años que no la veía, años de extrañarla, de andar perdido en medio de dudas e incertidumbres de no saber de ella, de no saber qué hacer conmigo… aún es pronto para elaborar más comentarios, pero fue interesante estar hoy allí… contigo…

“China Marronaaaaaaaaaaa

Sentados a la mesa, en medio de la gente, del bullicio que tanto detesto y con sus amigas de carcajadas fuimos contándonos cosas que ya guardo y volviendo fugaces a recuerdos nuestros. Le tomé hartas fotos, pero no pondré ninguna (este blog es anónimo).

Durante los minutos que estuve allí con ella, contigo China, me sorprendió la libertad de sus frases directas… (y tu nariz recta…)

Si, Chinita… directa como siempre… y este es uno de los puntos que más recuerdo:

 ”Has venido a cerrar el círculo, ¿verdad?”.

Y es que yo había ido a su encuentro (a tu encuentro contra todo pronóstico) según ella.

La miré… Y lo intenté pero fue imposible negarlo. No tenía caso hacerlo.

 Sí. Respondí sosteniendo la mirada. Ella sonreía.

 Ya lo sabía, algo en mí… algo aquí (lo dijo mientras sus manos señalaban su corazón) me lo decía desde que te vi.

Y a eso fui. Entonces no tuve que ocultarle nada y fui libre con ella hasta que partí.

Un nuevo abrazo, el abrazo que pensé no volvería a sentir… y el adiós de nuevos años o de toda la vida… no lo se.

Ya lo eres, sé feliz Chinita.