El Camino

Cambian los días y las temporadas, las estaciones como las conocemos. Días y noches se intercalan constantemente, días cálidos del verano o de tenso frío invernal tienen sus tiempos señalados y se presentan según designio y circunstancia… o según las ganas.

Y así todo cambia,
y pasa el tiempo
y pasa la vida,
hasta que un día
todo termina.

Pero el Camino no cambia… Si de pronto son muchas las sendas, siempre hay una que destella que te llama, que te invita, y todas se hacen un único camino… “el Camino”… si quieres recorrerlo, si quieres dar por allí tus pasos y avanzar.

La disposición personal a ese Camino puede incluso ser mucho más voluble que las estaciones. Ésta es -si no está uno seguro de por dónde ir- como una hoja suelta al viento… o como una tormenta repentina. En lo interior, el clima puede variar en segundos.

Pero hay caminos y caminos

Es cierto, pero no importa. No importan qué caminos hayas tomado para llegar adonde estás. Y es que uno no puede estar quieto. El corazón o la razón, quizá la simple curiosidad o la sinrazón. Tal vez los aciertos o los errores, quizá el pecado, o la vida y sus virtudes.

img_0034.jpgEn dónde estés en este momento -a tí te lo digo, a tí que lees estas líneas- allí justo, en el lugar que no reconoces como tuyo o que piensas y reclamas como no justo para tí, allí incluso si te sientes a gusto, está el Señor Jesús. Pidiéndote que recorras con Él, el Camino.

Es sólo ante este llamado que lo que hayas recorrido, por geografías que posiblemente sólo tú conozcas, pierde valor. Es en el momento del llamado que todos los caminos se hacen Uno. No importa tampoco tu estado, el sólo llamado y tu disposición te hacen caminante.

Cristo, quien es el que te llama y convoca no se cansa, en alguna ocasión se hará el encontradizo, incluso te acompañará por el camino que ya estás recorriendo en medio de los silencios que descubren tus carencias o anhelos, tus alegrías o tristezas…

Él está allí, esperando
aún a pesar del vacío y la inconciencia,
o de la angustia muda que te intoxica.

En ese camino hacia el anochecer está Él también caminando y de las formas que sabe, guiando… y haciéndose camino para tí. Pero es importante estar atento a lo interior y a lo que se anhela… a aquello que se descubre en medio del silencio, cuando el sol se pone.

Y si en ese momento no lo ves o simplemente no sabes quién es Él, estar dispuesto a descubrirlo será lo que importe. Y quizá cuando lo descubras ya no esté. Entonces será vital ir a su encuentro y tornar los pasos hacia donde lo descubriste por primera vez.

Pero Él siempre estará allí,
porque Él es el Camino,
sólo hay que ponerse de pie
                         con Él, y andar…

“Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida.” 

* Dedicado a mis amigos de hoy, y de siempre.

2 comentarios

  1. Carolina dijo:

    2 Marzo 2008 a 3:26 AM

    estoy de acuerdo amigo :)

  2. 8 Marzo 2008 a 11:39 AM

    [...] El Camino [...]


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