En bici hasta La Herradura

Ir en bicicleta por una pendiente cercana al mar me generó una de las sensaciones más hermosas de mi vida. Me quedé enamorado de la pendiente con la que me involucré sin mayor intención que el simple hecho de estar allí. Todo coincidió a mi favor hasta que alcancé la playa La Herradura.

La pendiente empezó en el malecón de Chorrillos, por sobre el club Regatas. Avancé rápido por la pista hasta que entré a aquella que queda al pie del histórico y querido Morro Solar. Desde allí se pueder apreciar a un lado, la inmensidad del oceano y al otro, el enorme muro de roca que es el morro.

A velocidad es dificil detenerse en detalles, son las sensaciones que van creciendo mientras más empinada se pone la vía, las que adquieren el interés principal. La pista se hace casi una línea recta hasta la altura de una cruz, en donde la curva es pronunciada y hermosa, luego una serie de curvas menores pero que exigen una concentración total.

Así la velocidad en aumento y la emoción a su ritmo, se pasa son inconvenientes las siluetas del Morro al lado de la zona conocida como “El Salto del Fraile”. Si quieres fotos bonitas, éste es el lugar. Muy temprano, entre las seis y ocho de la mañana, se aprecian delfines nadar en conjunto de sur a norte. Al menos a esa hora los vi yo.

Luego un par de curvas más, siempre a velocidad total. Las curvas son cerradas y tienes que utilizar tu máxima capacidad. La zona se pasa casi inclinando la bicicleta hasta el límite de la horizontalidad -¿se dice así? bah!- En el camino te haces uno con tu bici, uno con el viento, y si no logras superar estos límites, te haces uno con la pista. Golpe extremo.

Y definitivamente es super gratificante llegar a la base de ese circuito natural, hasta la bella y extrañada playa La Herradura… y quedarte allí disfrutando.

Cuestión aparte es salir de allí. Si tienes carro, bacán… pero si tienes que regresar en bicicleta, prepárate para otro rato de despliegue físico intenso.

… ya te contaré más…

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