Te pierdo, Barranco

Barranco a toda hora es un buen lugar para caminar, sobre todo si es para ir con amigos … pasear, sentarme en alguna banca del Parque Municipal, admirar los viejos árboles de Pedro de Osma, y luego ir por la Bajada de los Baños hacia lo que fue la vista más espectacular de la costa limeña…

Allí, antes que el sol se oculte, caminar por sobre la arena húmeda o por la rivera del mar es una delicia… o lo era hasta hace poco… Me encantaba la vista hacia el Morro Solar o la Isla San Lorenzo, al otro extremo, mientras el cielo tornaba sus tonalidades según el movimiento del astro y de las nubes en sus infinitas formas.

Todo ello sumado al mar iluminado aún, escenario donde pescadores artesanales realizan sus faenas sobre viejos botes desde los que lanzan redes o cordeles para capturar el bendito sustento, genera sin duda el momento para detener el tiempo en una serie de fotografías. Gaviotas, y otras especies de aves completan el cuadro. ¡Espectacular!

Arriba, cerca a la Quebrada de Armendariz, encontraba alivio a la sombra de los árboles que rodeaban la famosísima y extinta “lagunita de Barranco”… en un espacio verde único y original que hemos perdido… posiblemente para siempre. Está allí todavía la magia del viejo molino enamorado del viento, y la extensa capa de pasto donde niños corrían felices.

¿Volverás a ser el mismo?

Barranco, te repito la pregunta: ¿volverás a ser el mismo? Sentado en tus orillas veo el estacionamiento de lanchas que está aún en construcción, donde rocas y un muro enorme te cercena el horizonte, te quita las olas, te contamina y te contaminará.

Y arriba, por el Malecón Paul Harris, el parque del molino y de la lagunita, ahora expropiado y cerrado por una muralla horrible de fierros oscuros, a favor de la extraña causa privada de tener un Museo de ¿Arte Contemporáneo?. Tontos abstractos.

Ni decir más de tus antiguas casonas, desprotegidas por autoridades que cedieron a la presión incesante de las constructoras y el dinero de seguro, empeñadas en levantar edificios al lado de tus bellas estructuras, arrancándote el equilibrio.

En la Bajada de los Baños no es diferente, los “jaladores” que lo rodean a uno para ofrecer la picaronería, cebichería, o picantería mejor… impidiendo el paso tranquilo y relajado de los paseos de antes. No me interesa ni el sabor ni el precio… !sáquenlos de ahí!

2 comentarios

  1. jose uzategui dijo:

    28 Febrero 2009 a 9:57 PM

    yo vivi mi infancia y juventud en la bajada de los banos ;me emociona recordar como si fuera ayer antas vivencias familiares y de amigos.
    Anoro regresar y visitar mi puente mi casa ,sin importarme nada .Caminar sus parques,avenidas,mercados;como solia hacerlo hace mas de 50 anos

  2. lagtos dijo:

    1 Marzo 2009 a 4:56 PM

    Hola José. Iré a tomar fotos por allí… Esa zona es muy bella. ¿Por dónde estás ahora?


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