La combustión del tiempo

El presente es el tiempo más corto que nos toca vivir porque siempre está consumiéndose al instante, a comparación del pasado que se va extendiendo, o del futuro… que siempre puede calcularse aún a pesar de ser impredecible. Por ello casi nada es absoluto, como ante una fogata, siempre hay que estar alimentando el fuego.

Así también casi ningún bien en la tierra es absoluto, siempre está haciendo combustión con el tiempo. A pesar de ese detalle, el tiempo presente es resplandor de lo infinito, de la eternidad a la cual estamos convocados, ya que es allí donde lo absoluto nos acogerá en una dicha anhelada en lo interior de cada uno, inconmensurable e inimaginable.

Por eso vivir con esfuerzo -nadie ha dicho que la vida sea fácil, aunque algunas veces parecerá serlo- según la plenitud de los anhelos auténticos nos dará luz para la marcha por el camino. La vida es una aventura… personal y de equipo, una carrera de largo aliento como ya se ha dicho, por más breve que esta sea.

Está en nuestra decisión y actitud hacer del presente el mejor de nuestros tiempos… para no ir repitiendo esa frasecita que ya colma, de que todo tiempo pasado fue mejor. El reto es y será hacer del presente un tiempo mejor para alcanzar la eternidad a cada instante, y así llegar al final de nuestra vida, donde el presente alcanza a la eternidad para siempre.

En estos días especiales les quiero alcanzar esta sencilla reflexión y desearles que tengan todos y cada uno de ustedes un feliz año todos los días, un feliz año en cada instante del tiempo y más aún, un muy feliz encuentro con ese resplandor de eternidad que se nos ofrece en el presente hasta el instante final de la vida como la conocemos.

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