Navidad en Miraflores
El adorno más conocido de ese distrito en esta época del año es el árbol artificial que se levanta sobre el óvalo. Revestido de luces y colores, año a año señala el inicio de la fiesta más esperada: la Navidad. Pero no es lo único que caracteriza a Miraflores.
En general, uno de los principales atractivos de este distrito es que está hecho para ser caminado, recorrido de extremo a extremo… calles, avenidas, parques y jardines, tiendas, centros comerciales y galerías. Para todos los gustos y no sólo en Navidad.
Hubo un año en que el árbol fue atrevidamente utilizado para hacerle publicidad a no se qué empresa de telefonía celular. Todo mal hecho, la crítica fue generalizada. Al menos así lo percibí al pasar por allí en combi o coaster, la gente lo miraba horrorizada y comentaba.
Fue el único año que el árbol fue una cochinada. Y así pues… en esta temporada las calles también son acondicionadas con miles de luces que tiritan en postes, árboles y paredes. Visualmente un poco recargado, pero se soporta por el espíritu de fiesta que imprimen.
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Como en la casa cuando se compran los juegos de luces para el nacimiento o el árbol y se regulan sus funciones a gusto: luces y música o sólo luces, normal, bacán. Pero cuando están puestos a montones… y con musiquita, la cosa cambia. Y así ha sido Miraflores.
Con la musiquita sumada a otras miles de musiquitas se genera un desorden acústico tal que el distrito se convierte en sede de una “sinfonía” insoportable de chillidos sin control, ni sincronía, aparatosa… y practicamente infernal. Uno sufre… yo sufro.
Desde que se inició el tiempo de Adviento no he ido por ese distrito, ¿el más comercial de todos?, así que no se si seguirán ese cúmulo de sonidos estresantes dañando los tímpanos a los caminantes, paseantes y transeúntes.
Ojalá se hayan dado cuenta del problema y tenga ya una solución.